En los últimos 20 años la tecnología ha reorganizado la manera en que
vivimos, cómo nos comunicamos y también cómo aprendemos. Los
estudiantes entran en contacto con la tecnología a edades muy tempranas
y empiezan a aprender de una forma muy diferente a cómo lo hicieron sus
profesores.
La educación formal no puede ya basarse en la simple memorización y
reproducción de una información concreta, que se encuentra en un libro de
texto. El estudiante está acostumbrado a la disponibilidad de nuevas
tecnologías que utiliza a diario para el ocio y para satisfacer sus propios
intereses de aprendizaje, aunque en general se pierde con el mar de
información que existe en Internet y en discernir sobre la fiabilidad de la
misma.
Igualmente el mundo laboral necesita de unos jóvenes con la capacidad
de aprender en una era de información abundante, accesible y en cambio
constante.
Las habilidades y competencias que se demandan en la era digital son:
1. Saber buscar, filtrar y sintetizar entre la gran cantidad de información
existente
2. Extrapolar ideas sobre lo que se sabe y lo que se ha aprendido
3. Aplicar esos conocimientos a situaciones nuevas
4. Crear nuevos conocimientos e incluso tener la capacidad de innovar
Dentro y fuera del aula estas nuevas habilidades deben desarrollarse a
través de tres tipos de aprendizaje, en donde las nuevas tecnologías
desempeñan un papel fundamental:
1. Un aprendizaje activo, en donde se aprende haciendo, cometiendo
errores y volviendo hacer. No vale el sentarse pasivamente en una clase y
tomar apuntes y aprobar un examen. Ya no hay una simple transferencia
de información del profesor al estudiante.
El profesor no es la única autoridad y fuente de conocimiento, sino que los
estudiantes construyen una inteligencia colectiva en cualquier asignatura.
El profesor se centra en diseñar entornos de aprendizaje con actividades a
realizar en un contexto real.
2. Un aprendizaje colaborativo, en donde se aprende en un entorno social.
Se trabaja en equipo, se comparten experiencias, se contrasta información
y sobre todo se aprende enseñando a otros. El aprendizaje colaborativo
está basado en un diálogo y en la negociación, en el aprender por
explicaciones y entorno a conversaciones.
La colaboración implica un proceso en el que todas las personas se sienten
mutuamente comprometidas con el aprendizaje de los demás y no en
competencia con ellos.
3. Un aprendizaje autónomo, en donde el estudiante decide junto con el
profesor el programa curricular y así responde también a sus intereses
personales y está contextualizado en su mundo real. Con esta
participación sin duda resulta más fácil poner el esfuerzo intelectual y de
tiempo que implica aprender conceptos complejos.
Como consecuencia, de una nueva forma de aprender y enseñar, el
profesor se ve ahora en la necesidad de crear y actualizar continuamente
los contenidos educativos que anteriormente repetía año tras año y
descubrir nuevas maneras que hagan el aprendizaje más atractivo y
participativo para los estudiantes.
En este sentido, la tecnología, concretamente el vídeo y las lecciones
multimedia como medio de aprendizaje, tienen cada vez más un papel
muy importante en el aula.
El profesor debe ser capaz de manejarse en este nuevo entorno digital
aprovechando los conocimientos de otros compañeros, participando en la
creación de nuevas lecciones y compartiendo nuevas experiencias de
aprendizaje con la comunidad docente en la red. Con este fin el profesor
precisa desarrollar importantes competencias digitales que van más allá
de usar un procesador de textos o una hoja de cálculo.
Concretamente el profesor necesita la habilidad de usar herramientas
digitales para localizar, evaluar, usar, crear y compartir nueva
información. Igualmente debe ser capaz de ejecutar y proponer tareas en
un entorno digital, así como evaluar su eficacia para introducir mejoras.
El profesor debe estar familiarizado y ser competente en el manejo de
soluciones de almacenamiento en la nube, redes sociales como fuente de
información y comunicación, software para crear presentaciones
multimedia y edición de imágenes, captura y gestión de la información y
publicar y compartir contenidos en la web.
Igualmente los estudiantes se enfrentan también a una serie de riesgos y
retos como el Cyberbulling, la seguridad en la red, el control de la identidad
digital y el uso adecuado de las redes sociales.
El profesor de hoy debe poder educar y proteger al alumno en estos
temas y por tanto debe interesarse por estas nuevas tecnologías, que
quizás no le sean personalmente atractivas dada la diferencia
generacional.
A continuación encontrarás 10 competencias digitales esenciales para
educar y aprender con las nuevas tecnologías. Para cada competencia
digital encontrarás herramientas TIC, gratuitas en su gran mayoría, que
facilitan el desarrollo de esa competencia.
Cada herramienta ha sido probada y se utiliza a diario en TotemGuard
garantizando su calidad y seguridad en su funcionamiento.
vivimos, cómo nos comunicamos y también cómo aprendemos. Los
estudiantes entran en contacto con la tecnología a edades muy tempranas
y empiezan a aprender de una forma muy diferente a cómo lo hicieron sus
profesores.
La educación formal no puede ya basarse en la simple memorización y
reproducción de una información concreta, que se encuentra en un libro de
texto. El estudiante está acostumbrado a la disponibilidad de nuevas
tecnologías que utiliza a diario para el ocio y para satisfacer sus propios
intereses de aprendizaje, aunque en general se pierde con el mar de
información que existe en Internet y en discernir sobre la fiabilidad de la
misma.
Igualmente el mundo laboral necesita de unos jóvenes con la capacidad
de aprender en una era de información abundante, accesible y en cambio
constante.
Las habilidades y competencias que se demandan en la era digital son:
1. Saber buscar, filtrar y sintetizar entre la gran cantidad de información
existente
2. Extrapolar ideas sobre lo que se sabe y lo que se ha aprendido
3. Aplicar esos conocimientos a situaciones nuevas
4. Crear nuevos conocimientos e incluso tener la capacidad de innovar
Dentro y fuera del aula estas nuevas habilidades deben desarrollarse a
través de tres tipos de aprendizaje, en donde las nuevas tecnologías
desempeñan un papel fundamental:
1. Un aprendizaje activo, en donde se aprende haciendo, cometiendo
errores y volviendo hacer. No vale el sentarse pasivamente en una clase y
tomar apuntes y aprobar un examen. Ya no hay una simple transferencia
de información del profesor al estudiante.
El profesor no es la única autoridad y fuente de conocimiento, sino que los
estudiantes construyen una inteligencia colectiva en cualquier asignatura.
El profesor se centra en diseñar entornos de aprendizaje con actividades a
realizar en un contexto real.
2. Un aprendizaje colaborativo, en donde se aprende en un entorno social.
Se trabaja en equipo, se comparten experiencias, se contrasta información
y sobre todo se aprende enseñando a otros. El aprendizaje colaborativo
está basado en un diálogo y en la negociación, en el aprender por
explicaciones y entorno a conversaciones.
La colaboración implica un proceso en el que todas las personas se sienten
mutuamente comprometidas con el aprendizaje de los demás y no en
competencia con ellos.
3. Un aprendizaje autónomo, en donde el estudiante decide junto con el
profesor el programa curricular y así responde también a sus intereses
personales y está contextualizado en su mundo real. Con esta
participación sin duda resulta más fácil poner el esfuerzo intelectual y de
tiempo que implica aprender conceptos complejos.
Como consecuencia, de una nueva forma de aprender y enseñar, el
profesor se ve ahora en la necesidad de crear y actualizar continuamente
los contenidos educativos que anteriormente repetía año tras año y
descubrir nuevas maneras que hagan el aprendizaje más atractivo y
participativo para los estudiantes.
En este sentido, la tecnología, concretamente el vídeo y las lecciones
multimedia como medio de aprendizaje, tienen cada vez más un papel
muy importante en el aula.
El profesor debe ser capaz de manejarse en este nuevo entorno digital
aprovechando los conocimientos de otros compañeros, participando en la
creación de nuevas lecciones y compartiendo nuevas experiencias de
aprendizaje con la comunidad docente en la red. Con este fin el profesor
precisa desarrollar importantes competencias digitales que van más allá
de usar un procesador de textos o una hoja de cálculo.
Concretamente el profesor necesita la habilidad de usar herramientas
digitales para localizar, evaluar, usar, crear y compartir nueva
información. Igualmente debe ser capaz de ejecutar y proponer tareas en
un entorno digital, así como evaluar su eficacia para introducir mejoras.
El profesor debe estar familiarizado y ser competente en el manejo de
soluciones de almacenamiento en la nube, redes sociales como fuente de
información y comunicación, software para crear presentaciones
multimedia y edición de imágenes, captura y gestión de la información y
publicar y compartir contenidos en la web.
Igualmente los estudiantes se enfrentan también a una serie de riesgos y
retos como el Cyberbulling, la seguridad en la red, el control de la identidad
digital y el uso adecuado de las redes sociales.
El profesor de hoy debe poder educar y proteger al alumno en estos
temas y por tanto debe interesarse por estas nuevas tecnologías, que
quizás no le sean personalmente atractivas dada la diferencia
generacional.
A continuación encontrarás 10 competencias digitales esenciales para
educar y aprender con las nuevas tecnologías. Para cada competencia
digital encontrarás herramientas TIC, gratuitas en su gran mayoría, que
facilitan el desarrollo de esa competencia.
Cada herramienta ha sido probada y se utiliza a diario en TotemGuard
garantizando su calidad y seguridad en su funcionamiento.










